
Oporto, Portugal, ciudad atrapada por el tiempo el cual deja en cada muro una cicatriz profunda llegando hasta la misma raiz de su cultura. Sus puentes son emblemas de sus conquistas como si de un arribaje en alta mar se tratara unen un extremo con el otro, su rios se alimentan del coloso atlántico y como en un afán de conquista demuesran su enorme importancia en el desarrollo de su historia maritima.
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